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Resumen del libro

Capitalismo Consciente.

Por Rajendra Sisodia, Timothy Henry y Thomas Eckschmidt

y comentarios por Jesús Gómez Espejel

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Video: https://www.youtube.com/watch?v=gmfeNB1gFIc

https://www.youtube.com/watch?v=xOrq2fRTBUc

https://www.youtube.com/watch?v=jSR6jpm4x14

Audio : https://go.ivoox.com/rf/68502848

Las nuevas empresas deben tener un propósito mayor que la búsqueda de ganancias.

Hoy día la humanidad enfrenta diferentes retos, como la conservación ambiental y el desarrollo social. Los nuevos emprendedores deben liderar proyectos que ayuden a superar estos desafíos a la vez que generen ganancias. Para ello, el capitalismo moderno debe ser reinventado a fin de limitar sus efectos nocivos y optimizar sus beneficios.

Las empresas ya constituidas han de transformarse en empresas más conscientes que contribuyan a este propósito. Miles de líderes en el mundo ya han puesto manos a la obra para construir una nueva cultura empresarial, más humana y comprometida con su entorno.

En el mundo corporativo actual, es común que los accionistas presionen a las juntas directivas para maximizar los beneficios a corto plazo incluso a costa del bienestar social y la preservación de la naturaleza.

Esto puede traducirse en despidos de empleados, malas condiciones laborales y deterioro ambiental.

Por fortuna, ya hay iniciativas en diversos países para poner un límite a estas prácticas y evitar anteponer el beneficio económico sobre el beneficio colectivo.

A este respecto, una reforma completa del capitalismo debería incluir la reestructuración del sistema financiero internacional.

Cada vez más, se desdibujan los límites entre los emprendedores clásicos y los emprendedores sociales porque sus propósitos superiores se entrecruzan.

El Capitalismo Consciente integra rentabilidad y compromiso social.

Existen diferentes iniciativas y movimientos que buscan hacer el capitalismo más justo, humano y sustentable. Uno de los más importantes es el “Capitalismo Consciente”, el cual busca restituir al capitalismo su faceta de promotor del progreso y la solidaridad humanas, tal y como lo concibió Adam Smith.

Esta filosofía considera que la máxima realización del individuo y de las compañías es el servicio al prójimo y la construcción de un mundo mejor. El capitalismo consciente tiene cuatro principios básicos:

  1. Propósito superior – Es la creación de valor para toda la sociedad en su conjunto, así como la transformación del paradigma empresarial.
  2. Integración de los agentes implicados – Conlleva la equidad y el respeto hacia todos los sujetos implicados en el proceso económico: medio ambiente, comunidades, inversionistas, empleados, clientes y proveedores.
  3. Liderazgo consciente – Los jefes de las empresas deben ser profesionales comprometidos con el bien común y vocación de servicio auténtica. Solo así es posible inspirar a una plantilla.
  4. Cultura consciente – Se ha de fomentar la confianza, la honestidad, el cuidado y la autenticidad entre los miembros del equipo. Además es imprescindible evitar el miedo y los altos niveles de estrés.

Para llevar a cabo una transformación empresarial en pos de estos principios, sus líderes deben reflexionar sobre los valores más profundos a nivel personal y corporativo.

Llevar a cabo tal transformación vale la pena. Numerosos estudios han demostrado que adoptar una cultura empresarial humana, sostenible y comprometida brinda beneficios en el rendimiento económico y el impacto social de la empresa. Con todo, hay que tener en cuenta que adoptar los valores del Capitalismo Consciente en su empresa no compensará un modelo de negocio inapropiado o un mal desarrollo de su estrategia.

El Capitalismo Consciente no solo consiste en que las empresas cumplan su potencial, sino en cómo seguiremos prosperando y generando beneficios para la longevidad, la modernidad y nuestro extraordinario potencial humano a los miles de millones de humanos todavía por nacer o que están luchando por sobrevivir.

El propósito organizacional debe ser inspirador y estimulante.

Cuando una profesional siente que en su labor se entrecruzan pasión, talento y realización personal, está en el camino correcto para cumplir su propósito, el cual, por definición, siempre debe conllevar un impacto positivo en la sociedad. Tener un propósito organizativo claro ayuda a focalizar los esfuerzos de todos los involucrados y a trazar planes coherentes y apropiados. Existe una serie de valores primordiales que caracterizan a un propósito óptimo:

  • Heroísmo – El propósito debe incidir en la mejora de su entono con un papel protagónico.
  • Evolución – Implica tomar en cuenta la época en que se vive y la responsabilidad histórica.
  • Alineación – Un propósito correcto unifica y mejora el trabajo del equipo.
  • Amor – Es la principal fuerza vital de la humanidad y una motivación inigualable.
  • Inspiración – Permite eliminar el egoísmo y la vanidad del equipo.
  • Naturalidad – Conlleva el cuidado y la preservación del medio ambiente.
  • Estimulación – Consiste en fascinar e invitar a la acción por medio de un propósito alto.

El propósito alimenta las innovaciones significativas y las ideas visionarias que nos ayudan a reflotar la empresa en momentos turbulentos.

Encontrar un propósito superior requiere una reflexión sobre el pasado y los valores de la empresa.

Consultar a los miembros veteranos de la empresa puede darle una idea de los valores y las motivaciones históricas de la organización en la que labora. Ello permitirá identificar los principios de su fundación y contrastar los éxitos con los fracasos a fin de profundizar en sus causas y consecuencias correspondientes.

A la hora de establecer una misión y un propósito con respecto a la competencia, es preferible pensar en la diferencia de propósito que quiere marcar con el resto de las compañías y cómo quiere llevarlo a cabo.

Hablar con empleados más convencidos de la empresa y elaborar cuestionarios para conocer la visión empresarial y opinión de todos los involucrados es lo más recomendable. Ello le permitirá realizar un diagnóstico y una proyección que tomen en cuenta a todo el equipo.

Al final, el propósito está íntimamente ligado al corazón. ¿Qué te dice el corazón que hagas?

Su propósito superior debe ser específico y articulado.

Para definir la cultura y el propósito hay que tener claros los objetivos de la empresa. Ello requiere diferenciar tres elementos interconectados:

  1. Propósito – Es la razón de la existencia de la empresa, el impacto que busca y su motivación profunda.
  2. Visión – Describa el mundo que se busca ayudar a construir.
  3. Misión – Explica la forma en que se cumplirá con el propósito.

 

Al proyectar cada uno de estos elementos, busque ser concreto y específico. Ellos han de estar conectados con la realidad de la empresa y su identidad. Hay que evitar las declaraciones extensas, así como el vocabulario especializado o complejo. Asimismo hay que buscar la consecución de grandes cambios, pero con realismo.

Es recomendable que algunos ejecutivos de la compañía se reúnan durante unas horas a la semana para comparar y proponer ideas. Además, se recomienda llevar a cabo cuestionarios y encuestas en la compañía con el fin de valorar las diferentes declaraciones de propósito propuestas. Ello ayudará a contrastar su impacto emocional y sus interpretaciones.

Una buena declaración de propósito va mucho más allá de la declaración de misión en boga.

Todos los empleados deben implicarse y comprometerse con la cultura empresarial.

Tras definir un propósito organizativo se deben tomar una serie de medidas para que todos los miembros de la compañía se comprometan con la nueva cultura.

Este proceso es arduo e implica informar eficazmente y a detalle a toda la plantilla de las resoluciones tomadas. Los empleados han de completar los programas o reuniones de inmersión necesarias para que entiendan y asuman el propósito con inspiración.

Para lograrlo es necesario lograr una participación consistente y activa en distintas actividades. La instauración de una cultura empresarial requiere realizar algunas acciones y medidas fundamentales al interior de la compañía:

  • Estrategias de contratación – Los nuevos empleados deben cumplir auténticamente con el nuevo perfil de la compañía.
  • Incorporación y orientación de los recién contratados – Se requiere un proceso estructurado para dar a conocer a los empleados los valores y forma de trabajo a fin de que se apropien de ellos.
  • Programas de formación y desarrollo – La platilla actual también debe actualizarse y participar en los cursos de formación.
  • Evaluación, reconocimiento y valoración de los empleados – A la hora de evaluar el desempeño de los empleados, se deben tomar en cuenta sus contribuciones y compromisos. Es posible establecer un sistema de premios e incentivos.

Considera si conviene reunir a las personas idóneas en un taller para debatir y concebir ideas que permitan que la organización minimice las discrepancias y empiece a trabajar más alineada con el propósito.

Para definir sus prioridades organizativas hay que identificar sus diez iniciativas de mayor importancia.

En las reuniones de trabajo entre los líderes de la compañía, se han de definir, clarificar e interiorizar tanto el propósito como la visión, misión y valores de la compañía.

Es conveniente la realización de mesas de trabajo en donde participen los empleados de los diversos departamentos.

En estas reuniones se pueden proponer distintas iniciativas para mejorar y redirigir la compañía en función del propósito. Cada colaborador puede proponer diez iniciativas que después se ponderarán entre todos los miembros del equipo para elegir diez.

Los grupos de trabajo deben servir también para explicar a toda la plantilla el concepto y los valores del Capitalismo Consciente cuando no estén claros.

El diálogo al respecto debe ser continuo y debe estar incorporado a la agenda de la compañía.

En cada departamento ha de seleccionarse a los colaboradores más comprometidos con la cultura empresarial para que contribuyan a promoverla.

Conforme el Capitalismo Consciente se vuelva parte integral de los valores de la organización, los trabajadores comenzarán a tener iniciativa y a emprender acciones que pondrán a la empresa en la ruta adecuada para el éxito que beneficie a todos, incluidos la sociedad y el medio ambiente.

Pregunta al equipo si ve barreras a la ejecución del plan de acción que no se hayan comentado. ¿Cómo puede el equipo superarlas para asegurar una ejecución con éxito?

B Corp es una red mundial de empresas conscientes.

Una excelente forma de adquirir herramientas para el desarrollo de los profesionales conscientes y fomentar la comunicación y colaboración entre empresas es integrarse a la organización B Corp. Las compañías asociadas reciben una certificación oficial que da cuenta de las buenas prácticas de gobernanza y cultura empresarial de la compañía. Compañías que cotizan en la bolsa de valores, como Etsy y Laureate, ya forman parte de esta asociación.

La comunidad de empresas B certificadas está orgullosa de ser parte del equipo del Capitalismo Consciente y esperan que más empresas conscientes se unan a ella. 

El movimiento B Corp busca generar un marco legal que regule las decisiones de los accionistas y garantice el respeto a los valores de las empresas conscientes.

Así, los directivos de la junta considerarán los intereses de los diversos involucrados y el propósito de la empresa a la hora de tomar decisiones.

Actualmente, existen en Estados Unidos más de cinco mil corporaciones benéficas registradas y el número aumenta cada día.