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Resumen del Libro

Presentaciones memorables.

Crea experiencias únicas que cautiven a tu audiencia

Por Luke Jones

Síntesis y comentarios por Jesús Gómez Espejel

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La experiencia lo es todo.

Una experiencia puede ser buena, regular, indiferente o mala, al igual que las presentaciones. Hay muchas presentaciones malas, pocas buenas, el resto apenas se nota.

Esto se debe a que las presentaciones no se entienden como una experiencia buena y memorable. Big Fish Presentations es una empresa dedicada a garantizar que cada vez más personas hagan de sus presentaciones una experiencia buena y memorable.

¿Cómo se hace que presentar sea una experiencia? Big Fish Style se basa en un proceso muy sencillo, que consta de tres elementos:

  1. “Contenido interesante”: la clave para una presentación exitosa es elegir el contenido correcto. Lo que se transmite debe ser interesante para que el público se involucre.
  2. “Diseño simple e impresionante” – Lo que no es menos importante es el diseño de la diapositiva. Necesitas tener una visión de antemano de lo que quieres decir y de la experiencia que quieres crear.

También es importante considerar los sentimientos, la forma de pensar de la audiencia y asegurarse de que el mensaje de la diapositiva les llegue.

  1. “Presentación impactante”. El hablante debe demostrar toda su confianza, comunicarse con la gente, mantener el equilibrio.

Una buena presentación con contenido interesante y diapositivas atractivas es valiosa, pero tiene un mayor impacto en el desarrollo de un buen presentador.

Hay diez “mandamientos” más que se deben considerar al preparar cualquier presentación.

Estos son los siguientes:

  1. Explique cada beneficio al mundo.
  2. Ahorre tiempo.
  3. La presentación debe resultar atractiva para la persona que la va a desarrollar.
  4. Tenga en cuenta que el orador siempre tiene más impacto que la presentación.
  5. Debes sentirte apasionado por el tema.
  6. Es importante incluir historias.
  7. Debes intentar invitar al público a realizar acciones específicas.
  8. Siempre necesitas practicar de nuevo.
  9. Es importante interactuar con la audiencia tanto como sea posible.
  10. El orador debe disfrutar la presentación y pasar un buen rato.

¿Qué se dirá?

El contenido de la presentación es fundamental. Antes de diseñarlo, necesitas saber lo que quieres decir.

El mensaje debe ser claro, directo, impactante y ameno. Un aspecto fundamental es saber a quién irá dirigida la presentación. ¿Cuáles son las características del público? Piense en esto para determinar cómo utilizará el lenguaje para atraer a su audiencia.

La investigación es la base de todo y es necesaria para sumar conocimientos sobre el tema a desarrollar.

Debes explorar hasta que te sientas completamente cómodo hablando, respondiendo preguntas y comunicando lo que has investigado. También es necesario estudiar a la audiencia, sus principales características, intereses: todo lo que pueda saber sobre ellos.

Toda presentación debe contener una idea convincente que concentre la propuesta principal.

Esta idea debe estar vinculada a una historia de tu elección que te sirva como contexto e inspiración. Una historia que conmueve a la audiencia y una idea poderosa es una combinación valiosa.

El complemento perfecto es la sencillez. Debes utilizar la menor cantidad de palabras posible.

También debemos evitar información, detalles y referencias redundantes. En este sentido, menos es más.

Contar una anécdota o una historia personal es una excelente manera de comenzar una presentación. También puedes comenzar con una pregunta.

La primera opción ayuda a conectar con las emociones de la audiencia. En segundo lugar, predispone a la audiencia a nuevas ideas.

Otras alternativas para empezar son: con chistes, con una frase de un famoso, con una foto o vídeo, o incluso con un objeto.

Los datos y las estadísticas son un buen complemento a una buena presentación. Sin embargo, también es necesario proporcionar un contexto en el que estos datos sean relevantes, por ejemplo a través de una historia. También es importante pedirle a la audiencia que haga algo para que la presentación se lleve a cabo.

La estructura especifica el orden en el que se tratan los aspectos relevantes del tema. No está de más intentar escribir unas cuantas frases que resuman en pocas palabras la parte más fuerte del mensaje que quieres transmitir.

Las presentaciones de diapositivas

No basta con poner las ideas en papel. Para que alguien pueda influir en otros para que cambien algo en su vida después de una presentación, el diseño es un elemento clave.

Lo primero que debes saber es que una diapositiva no debe estar sobrecargada de texto. Cada diapositiva debe tener un propósito y una idea y estar vinculada al resto de la presentación.

Para cada imagen, debes considerar un máximo de tres oraciones de alrededor de 15 palabras. No hay un número mínimo ni máximo de diapositivas, sino que depende de los requisitos de cada presentación. De hecho, para algunas presentaciones puede ser mejor evitarlo.

Antes de crear transparencias, puede crear un guión visual a partir de ellas. Podrás dibujar cada una de las diapositivas para valorar su relevancia, estructura, composición y otras características.

El gran beneficio de esta práctica es que te permite eliminar, cambiar y reordenar todo hasta que todo se vea bien y luego crear tus diapositivas con confianza. Una forma muy sencilla de hacerlo es dibujar pequeñas notas como si cada una fuera transparente. También existen varias aplicaciones que te permiten realizar este trabajo.

Hay muchas formas de hacer un buen slide, siempre depende de su función. Algunos pueden contener algunas palabras y usar un par de colores, otros pueden mostrar diagramas y otros pueden ser más agradables estéticamente.

La elección de los colores es importante porque tienen un significado cultural y efectos psicológicos en las personas. La elección de la fuente también es clave: algunas pueden añadir más formalidad, mientras que otras dan un cierto aire moderno a la presentación. En cuanto al tamaño, lo más importante es elegir una fuente que sea fácil de leer.

Usar fotografías como fondo para una o más diapositivas es una buena opción.

Es necesario asegurarse de que las fotografías utilizadas tengan buena resolución y no estén “pixeladas”.

Otro criterio importante es evitar imágenes que sean muy comunes. Otra opción para personalizar tu presentación es animar algunos elementos. Los programas de presentación vienen con animaciones preinstaladas. Se pueden utilizar para representar procesos a lo largo del tiempo o para comparar datos.

Transiciones, gráficos, infografías, imágenes y videos son otros recursos que pueden integrarse en su presentación. Para evitar la sobresaturación de las diapositivas, su uso debe subordinarse a las necesidades del habla.

Además, se podrá poner a disposición del público un documento que contenga información adicional para la presentación. La clave es elegir recursos que ayuden a crear una experiencia inmersiva para el espectador.

Una buena presentación puede prescindir del uso de diapositivas. La clave es crear una experiencia memorable, que también se puede lograr utilizando un caballete, un rotafolio o una pizarra.

En este caso, el presentador acompaña su discurso con dibujos, esquemas sencillos o palabras clave.

Esta es una buena opción para quienes tienen un excelente dominio de la materia y tienen gran confianza y seguridad en sí mismos.

Exponer

Si el presentador es malo, de nada sirve armar una presentación bien elaborada, elegir una historia conmovedora y atrapante, y acompañar todo ello con diapositivas muy bien diseñadas.

El orador debe utilizar su cuerpo, tono de voz y dominio del tema para cautivar a la audiencia. La forma en que se transmite el mensaje no es más importante que el mensaje, pero es crucial para ganarse el corazón de la audiencia.

¿De qué depende una buena exposición? Desde factores como el estilo del hablante, el manejo del tiempo, la expresión corporal, el manejo de la energía, el uso adecuado de las pausas y la práctica repetida.

El estilo de un presentador es muy importante en su apariencia. Cada uno tiene un estilo personal, una manera particular de decir las cosas, ese estilo hay que descubrirlo y explotarlo.

Las presentaciones únicas requieren originalidad por parte de los expositores. La originalidad surge de la confianza en uno mismo, de sentirse bien consigo mismo.

El tiempo es un elemento clave. Todo presentador debe recordar que la atención del público está agotada. Tienes que terminar la presentación antes de que eso suceda. Tienes que ser directo. Ir directo al grano es algo que la gente siempre agradece.

Un orador no debe priorizar la brillantez personal por encima de la economía de tiempo y lenguaje. Siempre debes preparar una presentación con una duración menor a la prevista. De esta manera, hay tiempo disponible para imprevistos, para sumar reflexiones o anécdotas. Algo que ayuda mucho a la hora de controlar el tiempo es el timing de cada etapa de la exposición.

¿Qué es la gestión energética? Es el control que tiene el hablante sobre el ritmo de sus palabras, el tono de su voz y la empatía que genera con la audiencia actual. La gestión de estos aspectos depende en gran medida de la práctica y el autoconocimiento. Un gran presentador desarrolla continuamente un conocimiento profundo de estos puntos, perfeccionándolos.

Crea una experiencia

Las personas que abandonan una presentación pueden perder algunas ideas, palabras o imágenes en su mente, pero nunca deben abandonar la presentación sin nuevas experiencias. Cada uno tiene que dejar impresiones, tiene que recordar de algún modo lo que ha presenciado.

Para crear una experiencia a través de una presentación, es necesario saber qué recuerdo quiere dejar el público, cómo debe recordarlo la gente. Esto no es algo que suceda al azar, sino que debe elegirse y hacerse de manera consciente.

Se logran experiencias inmersivas con el uso de los cinco sentidos. Es necesario encontrar formas de integrar experiencias visuales, táctiles, olfativas, auditivas y, en su caso, también algunas gustativas.

De esta forma, la experiencia del público será una experiencia mucho más completa que una presentación tradicional. Esto no siempre es posible, ya que depende del tema, la ubicación y otros factores. Sin embargo, siempre es una buena idea considerar la posibilidad de hacerlo.

Antes de la presentación es recomendable invitar a contactos, utilizar las redes sociales para difundir el evento, despertar el interés y la curiosidad de los potenciales interesados.

Durante la presentación, es importante interactuar con el público, identificar el nivel de interés de algunos participantes, hacer contacto visual con diferentes áreas del auditorio.

Tras la presentación, es posible difundirla en la red. Aumenta su penetración y la retroalimentación que puede recibir para mejorar su presentación. Hacer de las presentaciones una experiencia memorable no es difícil: la práctica constante y el feedback son claves para lograrlo.